jueves, 1 de septiembre de 2011

una llamada de atención

Una llamada de atención

Jueves 01 de septiembre de 2011
Todo parece indicar que en las próximas semanas la grave crisis sufrida por las cajas de ahorros gallegas entrará en vías de solución gracias a la creación de un nuevo banco que asumirá el negocio financiero de las dos entidades de ahorro.
No ha sido ajeno a la solución del problema la presencia del catedrático y académico don José María Castellano, que gracias a su prestigio empresarial reconocido tanto nacional como internacionalmente, ha conseguido interesar en el proyecto del banco a importantes inversores que con sus aportaciones de capital permitirán cumplir las duras condiciones impuestas por la autoridad monetaria.
Pero mi propósito no es otro que romper un silencio continuado y sorprendente sobre la consecuencia socialmente más grave que la transformación de las cajas puede acarrear en el futuro más próximo y que no es otra que la continuidad y mantenimiento de sus obras sociales.
Sin duda quedan silencios por desvelar, explicaciones por escuchar y, sobre todo, motivos por conocer, pero en el folletín de dislates que hemos vivido estos últimos meses, hasta ahora nadie, al menos públicamente, ha expresado cuál será la suerte de toda la red de asilos, guarderías, residencias de la tercera edad y centros sociales y educativos, que las cajas, conforme a su vocación fundacional, vienen manteniendo en pueblos y ciudades de Galicia, la más importante red de asistencia social, después de la de la Iglesia, existente en nuestra comunidad.
Miles de personas, muchas de ellas carentes de medios económicos, ven cubiertas sus necesidades a través de las obras sociales de las cajas. Las partidas presupuestarias de los ayuntamientos gallegos se nutren de millonarias subvenciones y de programas sociales concertados procedentes de las cajas, que permiten desarrollar políticas de solidaridad.
Es impensable plantearse su desaparición o un desmantelamiento parcial de sus instalaciones y actividades, pero lo cierto es que nos encontramos ante el riesgo real de un posible colapso en su financiación. Dentro de unos meses sus presupuestos se nutrirán exclusivamente de los beneficios que les puedan reportar sus participaciones en el capital del nuevo banco y todos sabemos que en su arranque toda entidad financiera busca más su asentamiento y su crecimiento que repartir entre sus accionistas dividendos elevados.
La nueva Fundación que se creará a partir de la fusión de las obras sociales y las fundaciones culturales de las dos cajas gallegas deberá ya empezar a regularse para garantizar que sus fines prioritarios sean el mantener la actual red de instalaciones y de ayudas y subvenciones de carácter social, supeditando a este objetivo todas sus restantes actividades, que aun siendo importantes como los duplicados teatros, o los quintuplicados centros de exposición, no lo son tanto como la asistencia y la protección de las capas más vulnerables de la población, que fue la razón por la que en el siglo XIX, bien la Iglesia, bien los ayuntamientos, crearon las cajas de ahorros.
La Xunta de Galicia hará bien en preocuparse por este problema, ya que la Autonomía será sin duda la institución llamada a cubrir los conflictos que se puedan originar por un descenso en los ingresos que obligue a cerrar instalaciones o a reducir las subvenciones.
Lástima que el cómodo relativismo imperante haya llevado a la izquierda actual a olvidarse de regular este problema, más preocupada por tapar los errores especulativos de los responsables económicos que por mantener los tradicionales postulados de defensa de los más desprotegidos. ¡Ay de la socialdemocracia!

tribuna | Francisco Vázquez Vázquez 

lavozdegalicia

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